miércoles, 1 de septiembre de 2010

Resumen 1

POLÍTICA COMPARADA
BERTRAND BADIE Y GUY HERMET

PRIMERA PARTE
LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN

I. EL MÉTODO COMPARATIVO

Los autores comienzan la obra diciéndonos que la ciencia política se contituyó gracias al método comparativo, que no tardó en imponerse como sustituto de la experimentación, imponiéndose más como método que como objeto. El método comparativo se inspira directamente en el método de las variaciones concomitantes elaboradas por Joohn Stuart Mill, siendo su propósito interpretar las variaciones que presenta un objeto social dado al relacionarlas con las diferencias comprobadas en el modo de acción de tal o cual factor, en igualdad de circunstancias. Sin embargo, el método de las variaciones concomitantes es aproximativo.

LA CRISIS DEL MÉTODO COMPARATIVO CLÁSICO

El método comparativo clásico entró a una crisis en los años sesenta por sus dificultades para adaptarse a las transformaciones que por entonces marcaron el objeto del análisis político. La diferencia de contextos es demasiado acentuada para que pueda efectuarse una comparación binaria. Frente a esto prevalecieron dos actitudes.
La primera salida consistia en rechazar el análisis de las sociedades extraoccidentales. La segunda postura fue la del desarrollismo, en el cual sus postulado decía que era más eficaz y legítimo postular que las condiciones presentes de funcionamiento de las sociedades extraoccidentales tenían cierta analogía significativa con el anterior modo de funcionamiento de las sociedades occidentales. Una de las cargas ideológicas del desarrollismo es que postula la orientación de éste hacia una reducción porgresiva de las diferencias que separan a las sociedades extraoccidentales de las occidentales.
El desarrollismo más que salvar al método comparativo ha acelerado su crisis, teniendo tres características: crisis del universalismo, crisis de la explicación y crisis de las relaciones del análisis comparativo de la historia.

La crisis del universalismo

En este apartado se dice que la crisis del universalismo tuvo principalmente dos ataques. Primero el de las prácticas políticas que, en lugar acercarse a un modelo universal no dejan de corroborar y ampliar la distancia que la separa de éste. El otro ataque provino del análisis científico, y fue por un renovado interés por las tradiciones que el desarrollista se negaba a estudiar: de ahí el saludable descubrimiento de la antropología política, que destaca la gran variedad de los escenarios políticos. Un efecto más fue de precipitar el reexamen de las condiciones históricas de la producción de la modernidad política occidental. El recurrir a la cultura, a la antropología y a la historia sugiere el desquite del conocimiento individualizante respecto del conocimiento universalizante.
La crítica del universialismo debe ser moderada, sobre todo porque es evidente que numerosos procedimientos sociales y políticos, en particular los que pertenecen a un nivel abstracto, contienen una dimensión universal.
Otros problemas del uniiversalismo es el nivel de definición, la pliralidad de las definiciones y expresar estos conceptos y relacionarlos con el lenguaje autóctono. La crisis del universalismo sólo puede superarse reordenando a fondo las jergas de la sociología política y, ante todo, abandonando la ilusión de que la jerga ideada por la ciencia política occidental para explicar su propia historia es universal.

La crisis de la explicación

La crisis del universalismo que afecta al método comparativo desemboca en la crisis de su facultad explicativa; admitir que los procesos políticos contienen una parte indiscutible de especificidad equivale a dudar de los paradigmas explicativos que generalmente utiliza este tipo de método, en particular el desarrollismo.
La explicación política ya no puede afirmar la existencia de un factor determinante y universal que trascienda las culturas y las historias. Supone que en todas las culturas se concibe a la economía de una misma manera, y que su articulación con lo social y lo político es de la misma naturaleza universal.
Más adelante se dice en el texto que el determinismo económico da por hecho lo universal de las estrategias, las cuales sin embargo se elaboran de manera histórica, con lo que remiten a los específico.
Es por ello que el paradigma explicativo no es culturalmente neutro. En realidad, el propio concepto de determinismo tiene una connotación cultural, ya que describe la aceptación de determinado factor en un sistema de significados dado.
Esta interferencia entre la cultura y la explicación y esta indiscutible diversidad de los modos explicativos contribuyeron a poner en duda las pretensiones causales del análisis comparativo clásico y se relacionan con la reintroducción dela historia y el resurgimiento del análisis cultural.
Después se nos dice que el método comparativo tiene dos modos de explicación, siendo el secuencial y el de las afinidades electivas. Ambos métodos tienen más valor como manera de describir una singularidad que como descubrimiento de las variables explicativas porque plantea un problema de verificación.
Los autores nos dicen que el alcance explicativo del método comparativo termina cuando se corre el riesgo de reestablecer el universalismo, la causalidad simple o el evolucionismo.

La crisis de la relación con la historia

En este apartado se explica acerca de la crisis de la relación con la historia. Nos dice que el método comparativo clásico resultó seriamente afectado por su incapacidad para definirse respecto de la historia e integrar en su análisis la dimensión histórica de los objetos sociales que se proponía comparar.
El no considerar a la historia se ha expresado de dos diferentes maneras: Una es la epistemología behavorista y la otra es postulados según los cuales la historia tiene un sentido a priori y por ello está sometida a determinada teoría de la sociedad.
Los peligros del análisis behavorista es la definición a priori de lo político, su consideración transhistóricas a las prácticas políticas y el restar importancia a las rupturas de cada orden político.
Cuando los comportamientos se analizan sin atender a la historia se corre el riesgo de no lograr sino una explicación sencilla y se corre el riesgo de establecer analogías entre situaciones de diferentes realidades. En cambio, cuando se atiende a la historia se revelan las rupturas, las invenciones y las crisis, y por ello se pueden comprarar los órdenes políticos: no la organización de los órdenes políticos, sino sus procesos de construcción.
Es por ello que la ausencia de la historia amenaza con hacer del análisis comparativo un descubrimiento de ilusiones. Para terminar se expresa que la sociología histórica carece de manifiestos metodológicos declarados y de un método con reglas si no comúnes, por lo menos expresadas claramente por cada uno de los miembros de esta disciplina.

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